La escena de la salsa y el latin jazz contemporáneo tiene en Tony Succar a uno de sus arquitectos más audaces. El virtuoso percusionista, arreglista y productor peruano-estadounidense llega a Madrid para ofrecer una de esas citas que los amantes del ritmo afrocubano y la síncopa jazzística marcan en rojo en su calendario musical.
Sobre Tony Succar
Nacido en Lima, Perú, y criado en un entorno de profunda riqueza musical, Tony Succar ha desarrollado una carrera meteórica que destaca por su capacidad de fusionar la tradición tropical con la frescura del pop y el jazz moderno. Su firma artística quedó grabada a fuego en la industria con proyectos de la envergadura de *Unity: The Latin Tribute to Michael Jackson*, un trabajo que demostró su brillantez para el arreglo y la dirección de orquesta, así como con sus aclamados álbumes *Más de Mí* y *Mimy & Tony*.
La propuesta de Succar no se limita a la nostalgia; es una evolución viva del género. En sus grabaciones más celebradas, como su vibrante lectura en vivo de *Quimbara* o la sofisticada *Azúcar* junto al trompetista Arturo Sandoval, se percibe un respeto reverencial por los pioneros de la Fania, pero con una pegada y una nitidez técnica adaptadas al siglo XXI. Su sonido dialoga de tú a tú con el legado de figuras como Gilberto Santa Rosa, Victor Manuelle o La India, aportando una visión joven y enérgica de la salsa y la timba.
El concierto en Sala Villanos
El directo de Tony Succar es un torbellino de percusión donde cada elemento de la banda funciona con precisión de relojería suiza. La Sala Villanos de Madrid, conocida por su excelente acústica y su atmósfera íntima, es el escenario idóneo para albergar una propuesta de estas características. La cercanía del público con el escenario permitirá apreciar de primera mano la complejidad de los patrones de timbal, los vientos afilados y las dinámicas de una de las agrupaciones más engrasadas del circuito internacional.
¿Por qué no puedes perdértelo?
Ver a Tony Succar en un espacio de aforo medio como Sala Villanos es un lujo poco común para un artista de su proyección internacional. Más allá de las etiquetas, su directo es una celebración de la síncopa y el sabor caribeño ejecutada con la disciplina de un ensamble de jazz de primer nivel. Es la oportunidad de presenciar cómo la salsa se regenera y mantiene su vigencia de la mano de uno de sus directores más talentosos de la actualidad.

